Si madurar es superar la muerte de Federico Fritzenwalden en “Floricienta” Nunca voy a madurar.
"Podría hablar de café, a la gente le gusta el café, el café recién tostado y molido es tan sensual, una taza de café por las mañanas es estimulante y si se bebe en compañía de “ese alguien” resulta afrodisíaco y excitante. Podría hablar de café, caliente, aromático, bien cargado y dulce. Una taza de café que te despierte o te ponga a soñar en unos brazos. Podría decir tantas cosas y compararlo con el amor, con el sexo, con el llanto o la lluvia, pero me limito a probarlo, a beberlo, a revolverlo con té y jugar a adivinar el futuro con el asiento arenoso que deja el fondo de la taza. Podría hablar de café, pero me limito a escribir del otro. De ese que es profundo e hirviente, de ese que acelera mi corazón y pone a volar mi mente. Ese que quiero que me encierre, me apachurre, me desnude, me acaricie. Ese café que pone a temblar mis piernas y me dilata las pupilas. Ese café no líquido ni molido, sólo tostado y perfecto. El de tus ojos amor, el de tus ojos."
Mercedes Reyes Arteaga (via un-escritor-que-baila)

"Y me preguntaste como era la nieve? ¡pues si es como vos!, hermosa, única, inolvidable pero fría y cruda… y si la quieres agarrar se desvanece en tu piel, y aunque no dure lo que quisiéramos vale la pena vivirla, sentirla…"




